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“Cospedal: la seguridad se protege dentro de nuestras fronteras”

Escrito por quepanorama 01-02-2017 en Entrevista. Comentarios (0)

María Dolores de Cospedal (Madrid, 1965) se siente  «muy honrada y agradecida al presidente del Gobierno por la encomienda de dirigir la política militar del Ejecutivo, máxime teniendo en cuenta la situación internacional convulsa en que vivimos.».

En su despacho destaca un gran retrato de Su Majestad el Rey, fotografías familiares y con los contingentes desplegados en misiones en el exterior que ya ha visitado.

Hoy celebramos la Pascua Militar, festividad castrense que conmemora la recuperación de Menorca a los ingleses en 1782. ¿Qué mensaje traslada a las Fuerzas Armadas en esta efeméride?

En primer lugar, un mensaje de reconocimiento y agradecimiento por toda la labor que hacen para defender la seguridad de todos los españoles dentro y fuera de nuestras fronteras. Lo digo no solo como ministra de Defensa sino como ciudadana española, ya que defienden nuestro modelo de convivencia, nuestros valores y nuestra libertad. También me gustaría trasladarles un mensaje de aliento para que perseveren en el trabajo que llevan a cabo con tanta vocación e ilusión.

¿Qué medidas ve necesario impulsar en la defensa española durante esta legislatura?

Es importante hacer una actualización de la Estrategia de Defensa Nacional que tenga en cuenta los potenciales riesgos que hoy tienen España, Europa y el mundo. Creo que la evolución de los acontecimientos en las zonas que más puedan afectar a nuestro país está siendo vertiginosa y por tanto hay que hacer una planificación de estos nuevos potenciales riesgos. España debe actualizar su Estrategia de Defensa Nacional. Será también importante que logremos acuerdos por encima de ideologías e intereses partidistas en el Congreso de los Diputados para conseguir dotar de estabilidad y permanencia a la política de defensa, que no es de ningún partido político sino de Estado. Desde luego así lo debemos encarar. No debe ser una política para sacar ventaja partidista ni para dañar al partido del Gobierno. Por eso veo importante que seamos capaces de aprobar una normativa, una ley, que garantice la estabilidad de la política de defensa, la estabilidad del planeamiento de defensa y la estabilidad en cuanto a medios y materiales necesarios.

¿Ha recibido ya alguna muestra de apoyo por parte de otros partidos como el PSOE o Ciudadanos?

Hasta ahora no, pero sí es verdad que en la Comisión de Defensa partidos como el PSOE, Ciudadanos e incluso algún partido nacionalista mostraron su disposición a que tuviéramos una legislación que diera sostenibilidad y mantenimiento a la política de los medios de defensa. Es importante, teniendo en cuenta que ya se han cumplido 20 ó 30 años de algunas inversiones importantes para la defensa nacional que hacen necesario que tengamos que hacer un nuevo planeamiento porque están llegando al final de su vida útil. Esto, más allá de ser un tema político, es un tema técnico y de defensa nacional y de seguridad de todos los españoles.

¿Para ello será necesario aumentar el presupuesto de Defensa en España, actualmente en el 0,9% del PIB, según datos de la OTAN?

España tiene un compromiso como aliado y socio de la Alianza Atlántica ratificado por el presidente del Gobierno hace dos años en la Cumbre de Cardiff, y al cual se ha vuelto a referir recientemente, que es alcanzar el 2 por ciento de gasto en Defensa. Hay que recordar que el gasto en defensa que hace nuestro país es un gasto que va directamente destinado a garantizar la seguridad y la tranquilidad de las familias españolas. Es muy importante que esto se tenga en cuenta porque a veces en materia de gasto de defensa se hace mucha demagogia.

¿Quizás falle algo en la sociedad española que no acaba de entenderlo así?

En España tenemos muy asumida la política de seguridad interior al ser lamentablemente un país muy afectado por el terrorismo. Esa necesidad de destinar recursos a la seguridad se entiende muy bien. Lo que a veces no se entiende muy bien es que la seguridad se protege dentro de nuestras fronteras, junto a la Policía y la Guardia Civil, pero también fuera de nuestras fronteras evitando que, por ejemplo, el terrorismo yihadista llegue a España. Uno de los objetivos que me he autoimpuesto es que la política de seguridad y defensa sea algo que cale en la conciencia de los españoles ya que la seguridad está indisolublemente unida a la defensa en el mundo que vivimos.

En países como Francia o Bélgica, los militares patrullan las calles contra la amenaza yihadista. ¿Podríamos ver escenas similares en España en el futuro?

No sé si podríamos verlas o no. Lo que sí le puedo decir es que en España contamos con una fuerza policial que es militar, la Guardia Civil. Esto no pasa en todos los países y es una de las grandes ventajas que tiene España. La Guardia Civil en sus funciones es ayudada muchas veces por el resto de las Fuerzas Armadas y si en el futuro tiene que serlo, pues tendrá que serlo porque no hay ningún problema y no hay por qué tener prejuicios en este sentido.

Sigue sin relevar a la cúpula militar, jefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad) y jefes de Tierra, Armada y Aire. ¿Piensa dilatar mucho tiempo la decisión?

Ese tipo de decisiones se tienen que tomar con tranquilidad, conocimiento de causa y de las personas. Me gusta escuchar a la gente, conocerla y poder formar mi opinión para poder presentar a los mejores. No es fácil la elección porque hay grandes militares.

¿Respetará la regla no escrita por la cual el siguiente Jemad debe ser del Ejército de Tierra -el actual es de la Armada y el anterior del Ejército del Aire-?

Es bueno seguir las tradiciones cuando tienen un sentido y entiendo que esta lo tiene.

¿La llegada de Donald Trump afectará a las relaciones bilaterales de EE.UU. y España en defensa?

No tendría por qué. Es importante que las relaciones con EE.UU., cruciales para nuestra seguridad y defensa, sigan siendo magníficas. Trabajaremos para que así sea.

Parece que es el momento de potenciar la política de defensa en la Unión Europea. ¿Cuál es su visión en este aspecto?

España ha sido uno de los países que más han alentado que tengamos una auténtica Europa de la seguridad y de la defensa. Por tanto somos unos convencidos de que una Unión Europea robusta fortalece una Alianza Atlántica cada vez más fuerte. No son intereses contrapuestos. Hay que aprovechar las capacidades de la UE y la OTAN para trabajar conjuntamente no solo en el ámbito militar, también en el humanitario, político, de desarrollo y de cooperación. Europa tiene que asimilar, después del Brexit, que una Europa de la Defensa es indispensable y compatible con una Alianza Atlántica que defiende los mismos valores que la UE.

Por María del Castillo


Norberto Fuentes: “Sin Fidel hubiese sido imposible”

Escrito por quepanorama 01-02-2017 en Entrevista. Comentarios (0)

Norberto Fuentes, escritor, periodista y observador de la Revolución cubana durante décadas. Durante la conversación nos confiesa dos secretos: uno, que de no haber permanecido en Cuba hasta entrados los años 90, su destino actual más probable sería el de un vendedor retirado de Toyota. Dos, que su decisión de sumarse a la Revolución, le dotó de un universo que de otra manera jamás hubiera sospechado ni soñado.

“La autobiografía de Fidel”es un relato ambivalente acerca del proceso revolucionario en Cuba. ¿Hasta qué punto considera que este proceso hubiera sido posible sin ese Fidel luchador, salvaje y hasta conspirador que se descubre en el libro?

Sin Fidel hubiese sido imposible. La revolución cubana es Fidel Castro y Fidel Castro es la revolución cubana. Dicho esto, me gusta comparar la revolución con un fenómeno meteorológico: el huracán. Empieza con un viento y una serie de corrientes que le hacen ser cada vez más intenso a pesar de que no tienen un destino inicial, es decir, es impredecible saber hacia dónde va, no tiene un objetivo final, es una formación que se crea y empieza a avanzar hasta que se deshace en el tiempo y en el espacio. Casi siempre las revoluciones son estallidos que se producen en determinadas regiones o países, pequeños actos que se crean y se acumulan, consiguiendo generar las condiciones que la propician y que solo encuentran la solución en ella misma.

Un pasaje del libro describe la magnitud del poder de persuasión de Fidel en una escena en la que emplea 25 horas para convencer a un guerrillero campesino de que sea fusilado, pues estaba dañando la reputación de la Revolución y poniéndola en peligro. ¿Tal era la influencia de Fidel?

En las revoluciones comunistas lo primero que te piden es la vida, hay que estar por la revolución hasta la última gota de tu sangre. Un día te la piden y tú la das. Por eso un día estás en el pelotón y otro enfrente del mismo. En el caso que describes el campesino había delinquido y, por supuesto, en la ley de la Sierra, para mantener la homogeneidad del grupo había que establecer normas muy rigurosas, porque si no se te desbandaba el núcleo de la revolución. Y eso se aplicaba con rigor. En esa historia, real, y que se relata con detalle en el libro, Fidel necesitaba que el campesino aceptara su destino, que entendiera que era culpable, en pos de la revolución, y porque eso iba a ayudar a la unidad de un grupo guerrillero todavía pequeño. Y en una guerra la muerte es una primera condición. Una vez, en un discurso muy olvidado, Fidel dijo que la revolución es una guerra que cambia de formas. Cuando tú vas a la guerra, en cualquier bando, lo primero que va a pasar es que te van a matar, si cometes un acto de traición, te van a matar, si… sea lo que sea, te van a matar. Eso es norma, no solamente potestad de la revolución cubana. Lo que diferencia y lo que yo hago resaltar es que quienes habían pasado por ese proceso numerosas veces estando en el otro lado, a ellos, de alguna manera, la revolución les daba la oportunidad de aceptarlo. En Estados Unidos cuando vas a un juicio, el fiscal puede convencerte o no de que te declares culpable y aunque lo hagas es casi seguro que te condenarán a muerte también. No obstante, lo que caracterizó a este tipo situaciones en la revolución de Cuba es que estos casos se emplearon como bandera para que los demás no cometieran el mismo error. Fue lo que pasó con el campesino, o con Ochoa o con la tropa de mártires y voluntarios ejecutados, como los esposos Rosenberg, quienes convirtieron su muerte y suplicio en un acto de propaganda a favor del comunismo. Fidel pensaba que si se les iba a fusilar de todas formas, mejor que sus muertes no fueran inútiles y que contribuyesen a la causa. Es el caso relatado. Se hartó por cansancio. La  escena es dura. A mí me impresionó mucho.

Fidel concluyó en los inicios de la Revolución que nunca se debe dejar al enemigo huérfano de liderazgo y tras el análisis de algunos de sus muchachos puntualmente caracterizados por actos de indisciplina creó, cultivó y fomentó su propia red de adversarios.

Eso fue genial porque él encabeza una contrarrevolución que ni siquiera sabía que iba a existir.

¿Fue esto una peculiaridad exclusiva del carácter estratégico de Fidel o constituye una regla común en la mayoría de los Estados actuales, crear a tu propio enemigo?

Eso no es nuevo, desde un punto de vista filosófico. Jean Paul Sartre ya se lo dijo a Fidel en el 59 y lo escribió en sus maravillosos reportajes. La cubana fue una revolución que avanzaba a contragolpe del enemigo. Y cuando no hubiera golpe, había que inventarlo. Fidel no instiga una contrarrevolución. Fidel la dota de sus jefes, en la mayoría de los casos, para controlarla. En las sociedades occidentales la figura se llama cínicamente “testigo de cargo”. En Cuba sabían que se avecinaría una contrarrevolución apoyada por los Estados Unidos, el país más poderoso del mundo. Entonces Fidel se prepara para eso y para controlar a la contrarrevolución en Cuba y en Miami, porque muchos de los que fueron a Miami eran hombres de él, que se pasaron a la contrarrevolución a propósito. (Otros también fueron invitados  e incluso financiados para que salieran. Cuba es una isla. Y si dejas que la olla coja presión puede estallar).

En la segunda guerra mundial esto sucedía mucho con la guerrilla.  Los alemanes lo llamaban operación  “Capilla Roja”. Infiltraban grupos de guerrilla en la zona de guerra del ejército rojo. Capturaban soldados soviéticos los entrenaban y los lanzaban dentro del grupo guerrillero. Los soviéticos también lo hicieron de otros modos. Hay miles de variantes.

En el libro se relata una anécdota sobre una emisora radial que tras el triunfo de la Revolución siguió obteniendo ingresos publicitarios de empresas que en realidad no eran sino subvenciones encubiertas del Gobierno cubano para mantener identificado un espacio de expresión disidente. ¿Cree que este tipo de prácticas financieras se siguen llevando a cabo hoy en día?

Fidel le tenía simpatía al editor, porque le había ayudado mucho antes de la revolución. Tenía un programa simpático al que la gente escribía y se quejaba de cosas, como que si faltaba un producto en una bodega o cuestiones parecidas, y él decía al final: ¡deja que se entere Fidel!

No obstante, aunque esta era una emisora pequeña, la anécdota apunta a la importancia de que un gobierno esté bien informado de lo que pasa en la calle. La revolución tenía dos instituciones, excelentes, las mejores del mundo. Una era el “departamento de seguridad del estado”, la contrainteligencia  cubana, que estaba diseminada por todo el país, a todos los niveles, sobre todo a través de los “comités de defensa de  la revolución”, uno por cuadra, y el otro era una especie de “servicio de información del pueblo”. No sé si existe todavía. Si tú estabas en determinados sitios, en la escuela, en el trabajo y se hablaba por ejemplo de la distribución del café, del consumo en la casa, inmediatamente se procesaba y se subía. O de una opinión sobre el internacionalismo de Angola… esto se procesaba, se subía y se elevaba a las máximas instancias elaborando el resumen final. Era un servicio muy eficiente y ellos estaban muy bien informados. Lo que siempre estuvo Fidel Castro fue muy bien informado. ¿Tú has oído hablar de que pasara algo en Cuba en 55 años? En 55 años no pasó nada.

Leo una de las frases de la autobiografía: “La diferencia entre el conocimiento y la mentira, es que mientras tú apenas necesitas de un párrafo para el conocimiento, una mentira te exige de una producción mucho más voluminosa, hasta libros completos”. Desde su posición de observador de la revolución cubana, ¿por qué cree que se caracterizó más, por el conocimiento o la verdad, o por la mentira?

Se caracterizó por la política. La política es demagogia, mentira… es lo que tú necesites. El problema son los lugares comunes a la hora de analizar la revolución cubana. Es complicado decir categóricamente fue esto o fue lo otro, sin correr el riesgo de alejarse de la verdad. La revolución está hecha de compromisos, de aventuras, de sangre, hecha por hombres que se desatan en una corriente de cosas tremendas hasta el punto de que, como apunta Trotsky, se acaba subvirtiendo un país entero: costumbres, leyes, moral… Calificar esto con la óptica del pasado es erróneo. Hay que buscar una óptica muy cercana a los hechos y a su vez alejarse para poder tratar de comprenderlo. Si tú me dices que fue una tiranía, pues sí, pero también una bendición. ¿Qué sostenía ese poder? ¿Quién tenía controlado el miedo? ¿Quién controlaba a los que metían miedo? ¿A quién se tenía miedo? Resulta que no se puede hacer una hipótesis total, señalando a un solo hombre, Fidel. Había millones de personas metidas en el proceso. La revolución es un estallido, una experiencia, y encasillar eso con palabras sirve para el titular de un periódico pero para nada más. Los americanos hicieron todo lo posible por destruir la revolución. Y la verdad es que Cuba les ganó la guerra por humillante que parezca, sobre todo conociendo a cuánto asciende el presupuesto de la CIA y a cuánto asciende el de Cuba. Yo me sumé a la revolución, por mi sensibilidad de escritor y artista y porque creía que algo había que hacer. La revolución me dotó de un universo y si no hubiese sido por ella, ¿a qué podía haber aspirado? A trabajar en publicidad, a ser periodista, a hacer historietas.

En el libro se mencionan, precisamente, algunas reflexiones sobre el si condicional o hegeliano en el que se sumieron algunos personajes políticos clave del siglo XX.

Por ejemplo, lo que decía Nasser. Es un dato histórico. El imperialismo cometió dos grandes errores después de la segunda guerra mundial. 1º: La creación del estado de Israel, porque “si” no hubiese sido por la creación del estado de Israel el propio Nasser no habría sido más que un oscuro coronel del ejército británico o egipcio destacado en la zona de Gaza. 2º: Poner a Batista en el poder, porque “si” los Estados Unidos no lo hubieran apoyado y armado, Fidel Castro no habría sido más que un oscuro senador de la república clamando por una reforma agraria que nunca se hubiera producido.

“Si le abrí las puertas al Che para que se fuera a África no fue para que me ganara una guerra anticolonianista, sino para que se lo comieran los leones”, sorprendente confesión, de ser cierta.

En primer lugar, una cosa es la propaganda y otra la conspiración. No hay que olvidarse nunca de que el comunismo es conspiración. Comunismo igual a conspiración. Cuando Raúl le dice a Fidel: “oye, te voy a traer a un muchacho que conocimos, un argentino”. Fidel, con esa visión y esa cultura que tiene, le dijo: “Raúl, América latina está llena de trotskistas. El único país que no tiene trotskistas es Cuba, porque el partido comunista los liquidó a todos. No metas el trotskismo en la revolución cubana”. Y Fidel con su manera muy particular y extraña de actuar, aceptó al Che, lo acogió y se lo puso bien pegadito y bien cerca. Y después, toda la campaña del Che en la Sierra fue de conflictos. La salida del Che hacia África, a la que solo faltó poner miguitas de pan a la CIA para que conocieran su localización, fue como un ensayo para preparar un foco guerrillero entre la frontera de Paraguay, Argentina y Bolivia. Un sueño que le hicieron creer al Che. Y allí no hay que olvidarse de que el Che acaba entregándose.

Fue capturado

Se entregó, no lo capturaron, porque dijo: “no disparen, que yo soy ese que están buscando. Soy Ernesto Che Guevara”. El Che no podía entregarse.

¿Debería haber muerto?

Claro, cómo tú te vas a entregar. ¿Se imagina uno a Simón Bolívar con las manos en alto? Eso no pasa. Al Che no lo cogieron ni con un rasguño en el pie. “Yo soy ese que están ustedes buscando”. La CIA hizo lo imposible por salvar la vida del Che. Era muy importante tener a alguien hablando mal de Fidel Castro. Pero no lo consiguieron porque los bolivianos decidieron matarlo.

¿Quién fue entonces en su opinión el más puro de entre los principales protagonistas de la revolución cubana?

Buscar pureza en gente asediada por el hambre o en bandidos que eran buscavidas o en burgueses que se sumaron a la revolución es una tarea complicada, además de innecesaria. La pureza no existe, como decía el poeta Nicolás Guillén. El partido es una organización de luchadores, no de santos. Tenía un amigo, corresponsal en la Habana de Pravda, en realidad un oficial alto del KGB, que siempre me decía: yo soy del partido de cintura para arriba, de la cintura para abajo soy mío.

Pero Fidel parecía ver al Che como un peligro para la revolución porque era el único intelectual de todos los dirigentes.

El Che tiene una aureola mitificada, pero mató a todo, a las niñas y a las señoras, era un asesino despiadado. Está la imagen que se tiene de él, la de que todo revolucionario está guiado por no sé qué cosa de amor. Pero ser intelectual no significa ser puro. Como decía William Faulkner: cuánta ignominia, cuánta mierda de mis antepasados corre por la sangre de mis venas.

Por María del Castillo


"MoneyMan es un producto especializado en satisfacer necesidades"

Escrito por quepanorama 01-02-2017 en Entrevista. Comentarios (0)

David Goday, actual Country Manager para España de ID Finance, empresa de créditos y préstamos rápidos comercializados bajo la marca “MoneyMan”.

¿A qué se dedica MoneyMan?

MoneyMan es un producto especializado en satisfacer necesidades puntuales de financiación a particulares de manera inmediata, usando un modelo 24/7.

Utilizamos un sofisticado sistema que basa la toma de decisiones en un modelo debig data scoring permitiéndonos agilizar el proceso, sin papeleos ni colas de espera. Nuestros nuevos clientes pueden conseguir hasta 300 € en 15 minutos y en el caso de antiguos clientes la cantidad puede ampliarse hasta los 1.200 €.

¿Cuál es la trayectoria de MoneyMan dentro del sector en el que opera?

MoneyMan se enmarca dentro del grupo ID Finance, una compañía referente en el panorama FinTech internacional que ha recibido diferentes reconocimientos y galardones. Recientemente entró en la lista de las 100 mejores startups de Europa de la prestigiosa revista Red Herring y la marca MoneyMan se alzó con el premio del público en la categoría “Alternative Finance” de los European FinTech Awards celebrados este año en Ámsterdam.

La marca MoneyMan está presente actualmente en Rusia, Georgia, Polonia, Kazakhstan y España. Además, dentro del grupo ID Finance, contamos con productos como AmmoPay, un servicio que permite financiar sus compras a miles de consumidores y herramientas que permiten a nuestros clientes conocer su solvencia financiera. Desde ID Finance planeamos la expansión de la marca MoneyMan a nuevos mercados en un futuro cercano, haciendo llegar de este modo la financiación allí donde nos ubicamos, aprovechando al máximo las ventajas de la tecnología para ofrecer un producto financiero eficiente que satisface las necesidades de los consumidores.

¿Podemos esperar una consolidación general de este ámbito de actividad en el futuro?

El FinTech es un sector que presenta un crecimiento exponencial y dentro de él, la financiación online, muestra una clara tendencia alcista. Sin duda estamos asistiendo a una fuerte transformación en el sector financiero que se completará en los próximos años.

La consolidación general de la financiación online vendrá vinculada de forma directa con la universalización del acceso a internet.

Internet es nuestro soporte, el mercado en el que operamos. En el momento en que el acceso a internet se encuentre próximo a universalizarse, no importará el lugar ni el momento, cualquier persona tendrá acceso a financiación.

Esto resultará especialmente útil en países emergentes, en los que los ciudadanos en ocasiones encuentran más dificultades a la hora de acceder a la financiación que necesitan, debido al modelo bancario tradicional, según el cual, una persona puede conseguir dinero para financiar un proyecto, un negocio o un gasto imprevisto si puede acudir a una sucursal. ¿Pero qué ocurre en aquellos lugares en los que la red de sucursales es muy reducida? Que el acceso a financiación es infinitesimal.

Con el FinTech, internet se convertirá en la sucursal bancaria de millones de personas en todo el mundo.

¿Cuál es el motivo de la irrupción en el mercado financiero de empresas como la vuestra? 

El principal motivo de la irrupción de “nuevos protagonistas” en el sector financiero viene explicado por el hecho de ofrecer un servicio orientado a satisfacer necesidades de financiación por parte de los consumidores no cubiertas hasta ahora por el modelo bancario tradicional.

El FinTech crea oferta en función de las necesidades de la demanda, el consumidor juega un papel de vital importancia y para cada nicho de mercado aparecen varias empresas.
¿Y a qué son debidas algunas de las críticas hacia vuestro modelo de negocio?

La mayoría de las críticas proceden del desconocimiento del funcionamiento del sector. El principal ataque es que los préstamos rápidos tienen tipos de interés elevados. Sin embargo, tomar como referencia la TAE para medir préstamos a muy corto plazo de tiempoy pequeños importes no parece lo más lógico. Hay que tener en cuenta que concedemos préstamos a partir de 50€ en 15 minutos a devolver en un mes.

Me gusta poner un ejemplo que permite entender de forma muy intuitiva por qué la TAE no es un buen indicador para medir el coste de un préstamo a corto plazo.

Imaginemos que entra a un restaurante en el que decide cenar, ha demandado un servicio y lo ha consumido en un corto período de tiempo, por lo que el precio que el cliente paga, es por su cena.

Usar la TAE equivaldría a añadir en la factura de la cena, el coste de cenar en ese restaurante durante todo el año, evidentemente el coste sería elevado, pero para nada representativo, puesto que hemos ido a cenar en una ocasión, de forma puntual.

Con los préstamos rápidos ocurre lo mismo, no son fuentes de financiación recurrente, pero sí una gran forma de hacer frente a gastos inesperados que pueden aparecer en un mes concreto.

En muchos casos, financiar un imprevisto con una tarjeta de crédito y tener que afrontar una penalización por un descubierto en cuenta acaba saliendo más caro que un micropréstamo. En nuestra web, tenemos numerosos ejemplos prácticos explicándolo.

¿Necesita el consumidor de una mayor protección frente a prácticas fraudulentas?

Por supuesto, tanto empresa como consumidor (prestamista y prestatario) necesitamos de una mayor protección para afrontar prácticas fraudulentas.

Desde MoneyMan incorporamos continuamente nuevas herramientas que otorguen la máxima seguridad a nuestros consumidores y nos permitan combatir los casos de fraude y suplantación de identidad.

Además, contamos con el sello de confianza online que acredita la calidad de nuestro producto.

Cambiando de tercio, ¿vamos hacia una digitalización 100% en la comercialización de servicios?

Sí, pero no. La digitalización se está produciendo de forma muy rápida, pero es un proceso progresivo, no veremos una digitalización 100% en unos meses, es cuestión de años y es difícil decir si llegará a la cuota absoluta (lo más probable es que no lo haga), pero lo que está claro es que el cliente medio ahora no está a pie de calle y tampoco quiere desplazarse a una sucursal, sino que está en internet, en una app y demanda productos y servicios instantáneos. El nuevo mercado es digital y por eso las nuevas finanzas se llaman FinTech.

El modelo bancario experimentará una fuerte transformación, no tardaremos en ver bancos digitales que actúan a modo de “marketplace” en el que se ofertan diversos productos y servicios FinTech.

Al igual que en Google Play o la App Store podemos descargar  una App en función de la categoría que elijamos, en el nuevo modelo bancario podremos acceder a productos de financiación, ahorro, etc. Realizando un filtro por categorías dentro de plataformas con productos FinTech integrados.

¿Y qué estrategias o planes tiene MoneyMan en el corto y medio plazo?

En el medio plazo, queremos que MoneyMan se consolide como una de las empresas referentes en el sector de microfinanciación a particulares en España como ya ha hecho en otros países en los que está presente.

Cada vez es mayor el número de personas que solicitan financiación desde nuestra web o la App para hacer frente a gastos imprevistos.

Los recientes galardones y reconocimiento en eventos internacionales así como la difusión que hacen los clientes de MoneyMan del producto, convirtiéndose en auténticos embajadores de la marca, unidos a la rapidez y comodidad del servicio, son algunos de los factores que explican la consolidación de MoneyMan dentro del sector FinTech.

Cada día son más los clientes que confían en nosotros y repiten a la hora de solicitar financiación cuando les surge un imprevisto.

Por María del Castillo


“El impacto de las reformas laborales sobre el empleo está sobrevalorado”

Escrito por quepanorama 01-02-2017 en Entrevista. Comentarios (0)

Joaquín Nieto Sainz -Mendavia (Navarra), 1956- ocupa desde el 1 de mayo de 2011 la Dirección de la Oficina en España de la Organización del Trabajo Internacional, agencia de las Naciones Unidas especializada en materia laboral y cuya estructura tripartita -gobierno, empresas y trabajadores- persigue el fortalecimiento del diálogo social, entre otras de sus misiones y objetivos.

Resulta un privilegio poder entrevistar al director en España de la OIT, una institución clave a nivel mundial.

Y a punto de ser centenaria. En el contexto de la preparación del centenario en 2019, la OIT ha lanzado la‘Iniciativa sobre el futuro del trabajo’, un debate mundial para responder a preguntas como; ¿Qué va a ser del trabajo a lo largo del siglo XXI? ¿Habrá suficiente? ¿Se evitará la pérdida de toda una generación de jóvenes? ¿Cómo afectará al trabajo la evolución tecnológica? ¿Cómo la evolución demográfica? ¿Qué cambios e impactos serán debidos a la protección ambiental para evitar el desastre climático y ecológico? ¿Qué modificaciones en la organización del trabajo y la producción y en las organizaciones de empleadores y trabajadores?

Dada la magnitud de los retos, ¿poseen las instituciones llaves maestras para crear las condiciones que nos permitan afrontarlos?

¿Qué instituciones: las españolas, las europeas…? Lo que le sucede a España está íntimamente ligado de manera inmediata con lo que sucede en el mundo y en Europa. Los problemas españoles no son intrínsecamente españoles; están asociados a problemas y decisiones tomadas en Europa. Es imposible hoy hablar sólo de políticas nacionales. En la economía española hay sectores como el exportador -muy importante y dinámico- que es muy sensible a la coyuntura internacional, que presenta unas perspectivas sombrías dada la situación en los países emergentes. Otros sectores dependen más de la demanda interna, que se ve constreñida por las políticas de austeridad. El gran riesgo es que fruto de la austeridad extrema que ha provocado la caída de ingresos y la devaluación salarial, España –que está conociendo una recuperación económica pero sin recuperación social- caiga en otra crisis económica antes incluso de reiniciarse la recuperación social. 

Ciertos resortes institucionales sí influyen positivamente en la recuperación de la demanda interna, como por ejemplo la modulación del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

Por supuesto. Existen restricciones que provienen de la esfera internacional, pero existe también un margen positivo para aplicar políticas internas. Los poderes públicos influyen, es evidente. Por ejemplo, han sido ellos los que han decido aplicar políticas de austeridad extrema en Europa y en España. Eso es una opción política, activar la recuperación salarial elevando, por ejemplo, el salario mínimo, es también una opción política. Pero no todo acaba ahí. También influyen las decisiones adoptadas por las asociaciones empresariales y de trabajadores. En la activación de la demanda interna es muy importante lo que pase en la negociación colectiva, con los acuerdos salariales alcanzados en los convenios. Empresarios y sindicatos firmaron un acuerdo confederal que contemplaba una elevación moderada de los salarios. Esto ha influido positivamente en los convenios firmados que han acordado mejoras salariales. Los poderes públicos son decisivos pero no suficientes, es necesario que el conjunto de la sociedad actúe.

A veces da la sensación de que incluso las decisiones tomadas en un marco de diálogo social avanzan por una áspera deriva, me refiero al abaratamiento de los costes por cese o despido.

Esas medidas de abaratamiento de los costes del despido se han adoptado en ausencia de diálogo social, esa es la realidad. Las partes tenían distintas posiciones. Las organizaciones sindicales defendían la flexibilidad interna –para mantener al máximo el empleo en cada empresa–, pero no la flexibilidad externa, por considerar que abarata y estimula el despido favoreciendo la sustitución de trabajadores con cierta antigüedad y salarios más elevados por otros sin antigüedad y salarios menores. Lo que ha habido desde que se inició la crisis es una ausencia de diálogo social, lo que ha favorecido el abaratamiento de los despidos, la sustitución de empleos por otros de menor calidad y la reducción de la calidad del empleo.

También influirá la economía.

El impacto de las reformas laborales sobre el empleo está sobrevalorado. La evolución del empleo no depende tanto de las relaciones laborales como de otros factores, como la política económica y el modelo productivo. El modelo productivo, es decir la estructura productiva por sectores, es también decisiva. En España, sin ir más lejos, el marco regulatorio básico de las relaciones laborales es único, por ser estatal. Pero hay Comunidades autónomas con la mitad de desempleo que otras. Las diferencias se encuentran en sus modelos productivos; los más diversificados, industrializados y modernizados hacia los requerimientos internacionales de sostenibilidad tienen más empleos y éstos son más estables. Antes comentaba que el sector exportador ha tenido un comportamiento dinámico incluso durante la crisis. Que no sea el sector con empleos más precarios y de peor remuneración sino todo lo contrario, nos da pistas muy significativas. En lo que sí influye la regulación es en la calidad del empleo.

Algunas conclusiones tan evidentes luego no se plasman en la práctica. Lo cierto es que a los trabajadores se les exige flexibilidad y eso es algo muy difícil de conjugar con la estabilidad.

Cuando se habla de flexibilidad tenemos que distinguir entre flexibilidad interna y flexibilidad externa. La interna se negocia y  puede ser un elemento de conservación y mantenimiento de los empleos en la empresa, mientras que la externa consiste en un marco regulatorio que permite decisiones unilaterales por parte de la empresa, que suele traer consigo más despidos y una menor estabilidad de los empleos. Detrás de los grandes términos como ‘flexibilidad’ hay que buscar mayor nivel de precisión para saber de qué se está hablando. También convendría discernir las tendencias en la evolución del empleo. No todo el empleo ha evolucionado hacia la precariedad, aunque existe una tendencia general -que es mundial- hacia una mayor precarización. Pero a la vez también existen sectores en los que el empleo va ganando mayores niveles de estabilidad. Y el potencial mundial de este proceso es inmenso. Más de la mitad de los empleos en el mundo están en la economía informal, pero se pueden formalizar. En el marco de la OIT, gobiernos, organizaciones empresariales y sindicatos han iniciado un camino para facilitar la transición de la economía informal a la economía formal.

Aunque alguno de los últimos informes de la OCDE indica que España tiene una de las tasas de minijobs en el mercado juvenil más altas del mundo.

Sí, esta es también una tendencia general de los últimos años, la del empleo a tiempo parcial, que ha generado una especie de efecto sustitución de empleos a tiempo completo por otros a tiempo parcial y peor remunerados. Así, el número de contratos puede aumentar estadísticamente, sin que aumente el número real de empleos creados y de horas remuneradas. Lo que sí aumenta es la situación de pobreza entre los empleados. Ya no basta con tener un empleo para salir de la pobreza y cada vez hay más trabajadores pobres. En España superan en un tercio la media de la Unión Europea (12,5% versus 9,5%). Además se encuentran principalmente en los trabajadores por cuenta propia, algo a tener en consideración en el momento de alentar qué tipo de empleos se crean.

Si apostamos por un modelo de emprendedurismo masivo las tasas de fracaso serán enormes y aumentará la pobreza.

Lo importante a considerar es que a partir de ahora los gobiernos van a estar obligados tanto a reducir el desempleo como a reducir la pobreza. La agenda 2030 de Naciones Unidas en vigor desde el 1 de enero de 2016 establece en el Objetivo 1.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible la obligación de reducir la pobreza en cada país a la mitad de su pobreza relativa (es decir de aquellas personas cuyos ingresos anuales están por debajo del 60% de la mediana). Esta nueva agenda de Naciones Unidas –los ODS–  ya no está dirigida sólo a los países en desarrollo o menos desarrollados como era antes, sino que vincula también a los países desarrollados, porque existe un sur dentro del norte, y sus gobiernos van a tener que explicar qué están haciendo para reducir la pobreza y adoptar medidas coherentes.

Creo que en este sentido podríamos hablar del término “Complemento Salarial”.

Están apareciendo varias propuestas a este respecto y todas son algo confusas en relación a su modalidad y su posible aplicación.

Todas parecen ir orientadas hacia el uso de recursos públicos para complementar la remuneración de los trabajadores.

El salario es salario y las ayudas públicas son ayudas públicas.  Hay una amplia red de protección social con ayudas públicas. También hay un sistema de incentivos a la contratación, reducciones y exenciones de cotización y otras subvenciones a las empresas que son ayudas públicas. En lo que se refiere a los trabajadores, la OIT considera que tienen derecho a un  trabajo decente y a la protección social. Si los trabajos son decentes, es decir con salarios dignos y protección social, no sería necesario activar un sistema añadido de ingreso salarial. En cuanto a la protección social, hay numerosos mecanismos para garantizar unos ingresos mínimos para todas las personas y muchas fórmulas en debate, desde la garantía de renta mínima a las propuestas de renta básica. En cuanto a los ingresos salariales, el salario mínimo es una buena fórmula. Además, la mejora de los salarios mínimos es la mejor herramienta para combatir la pobreza en el trabajo e incluso para dinamizar la economía y la demanda interna. Nosotros creemos que en países como España hay un margen importante de mejora en este aspecto. La carta social de la UE ya apunta a un salario mínimo de al menos el 60% de la mediana de los salarios. Esto daría una buena respuesta a la situación de trabajadores pobres. Los complementos para aquellas personas que trabajan a tiempo parcial y no completan un salario mínimo mensual son parte de la esfera de la protección social. Las subvenciones a las empresas son parte de las políticas activas de empleo.

¿Qué opina sobre la posibilidad de limitar la realización de horas extraordinarias para incrementar las posibilidades de ocupación de los parados, tal y como establece el artículo 35.2 del Estatuto de los Trabajadores en España?

Dicho artículo da una posibilidad a los poderes públicos de actuar al respecto. El problema con las horas extra en España hoy está relacionado con lo que se conoce como economía sumergida, que en OIT denominamos “trabajo no declarado”. Es posible que la actividad económica no declarada no haya aumentado en tiempos de crisis y se mantenga en valores que rondan un 20%. Pero  sí que se observa un desplazamiento de las modalidades del trabajo no declarado hacia las horas extras no declaradas, lo que da pie a pensar que parte de las contrataciones a tiempo parcial no son sino artificios para declarar menos a la Seguridad Social. La actuación de los poderes públicos en el sentido que usted comenta tiene su complejidad y debería empezar por hacer aflorar las horas extraordinarias realmente realizadas pero no declaradas aunque remuneradas y las no declaradas ni remuneradas. De hecho, se está dando cierto reparto del empleo, porque si comparamos el total de las horas de trabajo realizadas en 2015 en relación a las realizadas en 2011, resulta que son algo menos pero el número de ocupados ha crecido ligeramente en ese período lo que sugiere que se ha dado un cierto reparto del empleo, pero con peores salarios y menor protección social.

Respecto a lo que usted citaba sobre el “trabajo no declarado” nos enfrentamos al problema de la sostenibilidad del sistema de pensiones.

La sostenibilidad del sistema de pensiones público y de reparto depende fundamentalmente del empleo, es evidente, y la mejor forma de hacer sostenible el sistema es el fortalecimiento de la población activa y la plena ocupación. No obstante, atendiendo también a variables demográficas y a las necesidades de la sociedad está claro que el sistema debe nutrirse de ingresos fiscales que provengan no solo de lo que llamamos ingresos contributivos, las cotizaciones sociales, sino también de impuestos. Si hay que mejorar los ingresos en el sistema de pensiones no necesariamente eso tiene que significar elevar las cotizaciones sociales, puede conseguirse con una mayor tributación de los beneficios u otros impuestos. 

Debe de haber una reflexión sobre el conjunto del sistema fiscal. Tenemos unos sistemas de recaudación fiscal en los que el uso de los recursos humanos en forma de empleo está muy gravado a través de las cotizaciones sociales, y sin embargo los recursos humanos son abundantes y el empleo escaso. Mientras que el uso de los recursos naturales no está tan gravado, siendo recursos muy escasos pero muy empleados, cuyo consumo debería reducirse. Para estimular la eficiencia energética y de los recursos naturales por un lado y para estimular la empleabilidad por el otro, debería producirse una especie de trasvase impositivo, bajando cargas a la empleabilidad de los recursos humanos y aumentando impuestos al uso de recursos naturales, con un balance que podría ser neutro o no desde la perspectiva de los ingresos fiscales dependiendo de las necesidades de cobertura del sistema.

¿No se debería definir con mayor precisión toda propuesta de financiación alternativa?

El cómo se debe hacer con detalle corresponde a las partes discutirlo y decidirlo; al gobierno, a las empresas y a los trabajadores de manera tripartita. Lo único que sí quiero añadir a esta reflexión es que cualquier nueva articulación debe ser simultánea, justa y pensada en el medio y largo plazo, no sea que la reducción de cotizaciones no sea cubierta por los nuevos impuestos y se desmorone el sistema.

También debería seguir siendo solidaria, como lo es el sistema público de reparto de pensiones, que es un sistema solidario inter-generacional e intra-generacional. Inter-generacional porque la generación laboralmente activa mantiene a las generaciones pasivas, que a su vez han contribuido en el pasado o contribuirán en el futuro  a sostener el sistema. Intra-generacional porque el abanico de salarios es mucho más abierto que el de las prestaciones contributivas.

Por María del Castillo


"No a los guionistas"

Escrito por quepanorama 01-02-2017 en Reportaje. Comentarios (0)

Hace dos décadas, una ola de talento creativo empezó a dar la vuelta a la industria de la televisión. Pero el empuje de los denominados showrunners –guionistas que controlaban su producto de principio a fin por encima de productores y directores– no solo fue afianzándose ante los propios ejecutantes, sino que se convirtieron en dueños y señores de lo que parían.

Fue así como empezaron a dominar un sector de la industria que mutaba en algo arriesgado, rompedor, con mucho futuro entre los que ahora se imponen dentro de un presente que, en gran parte, ha quedado en manos de Aaron Sorkin (El ala oeste de la Casa Blanca), David Simon (The Wire), David Chase (Los Soprano), Alan Ball (A dos metros bajo tierra), Matthew Weiner (Mad Men); Jeffrey Lieber, J. J. Abrams y Damon Lindelof (Perdidos), Vince Gilligan (Breaking Bad), David Benioff y D. B. Weiss (Juego de tronos)…

Llegaban a elevar a los altares del arte ­audiovisual lo que hasta entonces se consideraba mero entretenimiento. Comenzaron a hacer temblar la estructura del entramado con su fortaleza de criterios, tanto que directores de cine consagrados empezaron a ver oportunidades de desarrollo creativo en un medio que hasta entonces despreciaban, como fue el caso después de Martin Scorsese o David Fincher.

¿Ha cuajado en España esa revolución ya asentada con creces en la industria de Estados Unidos? ¿Podemos hablar aquí de perfiles similares? ¿Existe algo parecido a un Aaron Sorkin español? ¿Algún guionista que cualquier cosa que haga, no ya en sus productos televisivos, sino en el cine, como por ejemplo Sorkin con la reciente Steve Jobs, lleva una huella de estilo más profunda en su propia firma que en la del director?

Si soltamos algunos nombres al vuelo, probablemente no suenen mediáticamente a tanto. Pero el hecho es que en los despachos donde se toman las decisiones acerca de quién pone en pie una serie o no saben perfectamente de qué hablamos. Si mencionamos a Jorge Guerricaechevarría, Ignacio del Moral, Helena Medina, Josep Cister, ­Aitor Gabilondo…, nos referimos a creadores que, bien en cine o en televisión, gozan de un prestigio consolidado en varios casos y creciente en otros.

Pero si les contamos que han firmado Celda 211El niño o Cien años de perdón –tres películas que han conjugado el riesgo asentado en tramas conflictivas del presente con el éxito de público–; Cuéntame o Los lunes al sol; 23-F, el día más difícil del Rey, El secreto de Puente Viejo o El Príncipe, seguro que ustedes se centran.

Son figuras solitarias. Necesitan apartarse precisamente para absorber mejor el vino y el vinagre de lo que les rodea. No posarán ante los focos de la farándula. Ni les interesa. Tampoco les gusta echarse encima la tarea de dirigir y colaboran con otros intermediarios para plasmar sus historias. Pero van ganando peso, respeto, quilates en torno a las grandes decisiones. Algunos tratan cara a cara con los magnates televisivos, sabedores de que lo que acaba viéndose en pantalla va a requerir manga ancha en la negociación.

Pero lo importante es rematar el proceso. Aitor Gabilondo guarda más de diez guiones en los armarios de su casa. Los ha escrito, pero no los ha visto en pantalla. Aún… Cada uno de ellos los ha ido creando entre posturas contorsionistas de auténtico yogui. No es una metáfora. “Puedo pasarme la pierna por detrás de la cabeza. Y no he hecho gimnasia en mi vida”, afirma. Probablemente, ese dominio de la goma de su cuerpo le sirviera sobre la mesa para convencer a Paolo Vasile, responsable de Mediaset, de que aquel guion con tramas de terrorismo yihadista que se desarrollaba en un barrio perdido y desconocido de Ceuta merecía rodarse.

Gabilondo es el último diamante en bruto de una industria a la que no le va quedando más remedio que fiarse de los guionistas. Aunque las productoras aún desean dominar su campo frente a la cada vez más preponderante influencia de los canales, perfiles individuales, muy marcados por una moderna concepción de la autoría, van abriéndose paso en un mundo donde prima, ante todo, el trabajo en equipo.

“Cuando un creador de cualquier serie lleva trabajando un año en un guion y lo ha negociado ya con un canal, entran los directores”. Se reducen a meros empleados de encargo en ese entramado. Los guionistas ganan peso en ese campo. Responsabilidad. Control: “Hemos pasado a ser considerados escritores. Escritores audiovisuales, pero escritores”, cree Gabilondo, que hace unos años se alió con su socio César Benítez para montar Plano a Plano. En su caso, al decidir controlar todo el proceso, con más implicación. “Al principio, la etapa que más me gusta es la del guion. El siguiente paso, ponerlo en pie en una cadena que lo difunda, es duro, requiere tiempo y puedes terminar exhausto. El peligro de que la historia muera o se enfríe por el camino es real”.

La industria española todavía anda en pañales para ciertos procesos. Y se requiere manga ancha en algunas etapas: “No se trata de luchar contra viento y marea convencido de que todos quieren joder tu historia. No soy de los que piensan así, sobre todo en la fase de producción, rodaje y montaje”, dice Gabilondo. Pero suele hacer músculo en la previa: “Es una etapa muy introspectiva y solitaria. En la escritura quiero sentirme cada vez más yo. No me gusta escribir a medias, lo sé por experiencia. No me gusta pactar ahí, porque si lo haces es a la baja y te vienen ideas o intuiciones que, si las debates y manoseas, acaban en el desagüe”.

La visibilidad del guionista comienza a revelarse como un hecho frecuente dentro del entramado. En otro plano, ¿a quién le ­importa? “Es más”, añade Gabilindo, “creo que resulta perjudicial. Agradezco la atención en este caso, pero un autor no debe ceder a los mimos de la sociedad. Debemos afianzarnos como intrusos. Agazapados. Así buscaremos mejor los puntos de vista que nos diferencien. Si todos desfilan por la alfombra roja, yo prefiero entrar por la cocina, ver la trastienda, levantar las moquetas. Solo pensar que puedo colarme por ahí ya me excita. Desde luego, mucho más que poner cara de susto delante de un panel patrocinado por una marca de coches”.

Un indomable ejercicio de cuerda floja es lo que les obliga a mantener la tensión. Nada de acomodarse. “Como escritor, carezco de clase social. A rachas nos va bien y mal. Hoy comemos rosbif y mañana latas de atún”, resume Gabilondo. En cuanto a la equiparación con lo que pasa en Estados Unidos… “Va ocurriendo, pero ¿un Aaron Sorkin español? Mira, para la gente que sabe quién es, los guionistas somos una panda de esforzados. Y para quienes no, tampoco les importamos demasiado. Una cosa es la industria y otra el público. Dentro de la primera nos conocemos más o menos; en cuanto al resto, entre meras ramas laterales de prensa muy especializada, persisten filias y fobias”.

Gabilondo ha decidido meterse hasta el tuétano en el proceso. Pero los hay que se quedan con la primera parte, evitan adentrarse en el rodaje y, como el Guadiana, vuelven a aparecer en la fase de montaje. Ahí se remata el guion, según Jorge Guerricaechevarría. Dedicado sobre todo al cine, este autor va dejando una impronta más que reconocible de inquietudes bien presentes en las pelícu­las de Daniel Monzón y Álex de la Iglesia, con quienes trabaja codo con codo, o ahora Daniel Calparsoro, con quien ha reventado la taquilla gracias a ese atraco bajo la lluvia corrupta de la merienda valenciana en Cien años de perdón.

En su casa de Madrid, Guerricaechevarría crea con su portátil en los rincones que el día o su biología le dictan. Cocina, dormitorio y salón sirven de despachos alternativos entre libros, películas y discos amontonados que dialogan con él como permanentes y a veces incómodos compañeros de piso. “Me considero solitario. Pero me gusta también hablar la película con los directores antes de ponerme a escribir”.

No elude temas candentes. Eso le entronca con la tradición hispana más comprometida de los Azconas vitriólicos. “Cada vez hay más gente interesada en salir del costumbrismo como vía principal”.El atraco que perpetran los encapuchados –mitad argentinos, mitad españoles; unos al banco, otros a todo quisqui, apoltronados en los despachos y las cloacas del Estado–, en mitad de una trama que acaba embadurnando más a quienes están fuera que a los de dentro.

Pero antes, en la mente de Guerricaechevarría, lo fueron otros éxitos. Porque su elección concuerda con los gustos del público. “No entiendo ese miedo a desarrollar historias de esa naturaleza en televisión. Sé que se están probando cosas, pero no tengo idea de si cuajan o no. Lo cierto es que en España no acabo de captar si no tenemos uso y costumbre o, sencillamente, no hay cojones”. Él se apoya en el género para morder. “Siempre me ha parecido el modo más útil de reflejar lo que atraviesa la sociedad de forma muy potente. Agarrar al espectador de costado para acabar planteando asuntos candentes”.

“Era un compromiso, una responsabilidad, pero mi obsesión estaba en hacer recaer la trama sobre el lado emotivo y cómplice más que meramente informativo. No se trataba de un documental”. Le cogió bien el punto a la historia que tanto nos sacudió colectivamente y ha seguido por esa senda con otros guiones: Niños robados, Mario Conde o una serie sobre el secuestro de la política colombiana Ingrid Betancourt que le valió alguna candidatura a los Emmy.

Pero el suyo es un camino poco transitado: “Puede que se deba a una falta de audacia, ganas de no meterse en líos. No entiendo la razón. Sobre todo porque, una vez que se hacen ese tipo de series que tanto tienen que ver con temas candentes, no ocurre nada que podamos considerar comprometedor”. Es algo que le inquieta: “Más cuando estamos dispuestos a aceptar cualquier cosa que nos ofrezcan en ese sentido de ficción extranjera, bien sea basada en personajes reales o en instituciones ocupadas por otros ficticios, pero que funcionan perfectamente”.

Un caso de sociología visionaria dentro del sector lo podemos hallar en Ignacio del Moral. Si en cine ya ha pasado a la historia junto a Fernando León de Aranoa como autor de esa obra maestra de nuestras miserias que se titula Los lunes al sol, como creador televisivo lleva seis temporadas urdiendo ese masivo cocido de nostalgia colectiva llamado Cuéntame creado por Miguel Ángel Bernardeau hace 15 años.

“Yo no tengo carácter para dirigir. No me gusta mandar y tampoco soy capaz de responder a muchas preguntas al tiempo”, comenta Del Moral en su escondrijo, lleno de monstruillos iconográficos de mundos reales y sobrenaturales. Lo suyo es el cine, la televisión y el teatro. En el último, la autoría total es casi sagrada. “El trabajo es la tele. Y el teatro, mi pasión, podíamos decir”. En los otros dos campos, su aportación se diluye. Sobre todo en Cuéntame, donde la firma no solo queda repartida entre el equipo de guionistas que Del Moral coordina, sino también entre los directores e incluso “los actores que, al llevar tanto tiempo, se han adueñado de los personajes e imponen, desde su fidelidad a los mismos, su propio criterio”.

Por no hablar de las cadenas y su, dice Del Moral, miedo al fracaso. “Padecen más ese terror que la ilusión por las ganas de triunfar”. Y eso desemboca en una falta de compromiso que va en contra de la libertad del guionista: “La política aquí es un tabú tremendo. No hay nadie además que la trate como hace Sorkin. Para mí, disfrutar de su trabajo es como ir a la ópera, me resulta música hablada”.

Pese a todo, Del Moral sí ha sabido tomar el pulso social. No solo en Cuéntame, también lo hizo en una serie como El comisario. “Ha sido mi mejor trabajo hasta la fecha en este campo. Pero ahí fuimos con los tiempos. Si empezamos con el crimen pasional, acabamos liándonos con los entramados mafiosos”. Sin dejar nunca de lado el latido callejero: “No hace falta que te reveles como costumbrista ni castizorro, debes desarrollar tu propio yo, aunque no de manera exquisita”.

Forjó oficio con Antonio Mercero en Farmacia de guardia. Y desde el primer momento sintió que la balbuciente televisión no sería un lugar donde fueran a pagar mal a los guionistas, sin dejar de tener en cuenta que se trata de un oficio en el que no existe contrato fijo. “Cuando fuimos a negociar la primera vez, pensamos en pedir 500.000 pesetas [3.000 euros] por capítulo. A ver si colaba. La sorpresa nos la llevamos cuando, sin empezar nosotros a decir la cifra, nos soltaron: ‘600.000 y no se hable más”. Salieron como si les hubiese tocado la lotería. En el mercado actual, por el guion de un capítulo pueden pagarse alrededor de 7.000 euros.

Un hábitat de trabajo en equipo, defiende Josep Cister, guionista, subdirector de ficción de Boomerang TV y responsable de contenidos de la productora que actualmente pone en pie El secreto de Puente Viejo y ha sido responsable de éxitos como El tiempo entre costurasLos secretos de Laura, Acacias 38, Los protegidos o Física y química. “En el proceso de creación de una serie, en nuestro caso, contamos con una estructura de I+D que se encarga de analizar el panorama televisivo, la composición de la audiencia y las tendencias mundiales. Su objetivo radica en encontrar oportunidades o nichos de mercado. Una vez hallado, incorporamos a un guionista para comenzar el proyecto y junto a él permanece siempre la dirección de contenidos de la productora”, comenta.

“Trabajamos juntos, en equipo, aportando y rebotando ideas hasta llegar a tener lo que llamamos un anteproyecto que luego transformamos en un documento de venta. Este proceso lo utilizamos un 80% de las veces”. El resto corresponde a encargos directos de una cadena. “Ellos, en este caso, marcan la pauta y de nosotros depende escoger al guionista que pensamos que mejor puede acoplarse al encargo. Cada vez tienen más claro qué tipo de producto quieren y a quién lo dirigen. Por tanto, son proactivas en el proceso de una serie. No creo que eso sea malo, más bien al contrario, sirven de apoyo y de filtro. Pueden darte una visión externa del producto que en muchas ocasiones resulta imprescindible”, continúa Cister.

Cuando ese paso termina y se envía a la cadena, en caso de que sea aceptado, llega lo que en el sector llaman “la biblia”: “Un documento que recoge todos los elementos de una serie previo al guion piloto, y si este pasa la criba, se conforma el equipo posterior”. Cister supervisa y pone en marcha todo ese proceso con casos espectaculares como los de El secreto de Puente Viejo, una serie que tras casi 1.300 episodios emitidos a lo largo de cinco años y presencia en siete países aún no ha llegado a desvelarlo al completo.

Todo un ejemplo de trabajo conjunto. “En televisión, el concepto de autoría creo que cada vez es más coral, a la vez que también lo es el de la producción ejecutiva. El proceso de invención necesita en un tanto por ciento de un guionista/creativo, pero además pienso que en las productoras y en las cadenas cada vez hay estructuras más profesionales que ayudan y aportan mucho en ese camino”.

En ese entramado cobra cada vez más peso la figura del showrunner, en convivencia con lo establecido en las últimas dos décadas. “Ya existen en España y me parece muy bien”, continúa Císter. “Pero creo que hay otras formas diferentes (ni mejores ni peores) de ejecutar una serie. Tenemos espacio para todas esas formas. Desde Boomerang TV aplicamos la nuestra y nos ha ido bien durante todo este tiempo, pero somos conscientes de que es una más de las muchas que existen. Creemos en la suma de talentos y en que ese perfil no lo asume una sola persona, sino varias. Del consenso, de las posiciones encontradas y de las discusiones acaloradas tratamos de tomar las decisiones que pensamos que son mejores para cada producto”.

Por María del Castillo